Aceites que te ayudarán si tienes rosácea


¿Sabías que algunos aceites pueden ayudar a mejorar la rosácea? Esta afección cutánea hace más visibles los vasos sanguíneos y causa el enrojecimiento de la piel, sobre todo en las mejillas y la nariz. También puede estar acompañada de pequeñas protuberancias rojas llenas de pus, lo que hace que sea molesta y, algunas veces, embarazosa.

Por lo general, es más común en mujeres de piel blanca; sin embargo, puede afectar a cualquier persona. Aunque no existe una cura, algunos tratamientos y remedios caseros puede ayudar a mitigar los síntomas. A continuación te compartimos cuáles son los aceites que resultan útiles.

5 aceites útiles para la rosácea

Los aceites para mejorar la rosácea no deben ser un tratamiento de primera elección. Aunque sirven como coadyuvantes para reducir sus síntomas, no sustituyen las opciones terapéuticas recetadas por el dermatólogo. De hecho, antes de emplearlos, lo ideal es comentarlo con el profesional.

En general, el uso externo de estos ingredientes contribuye a reducir la sequedad, la irritación y otras molestias propias de esta condición. ¿Te animas a probarlos? Veamos los más recomendados.

1. Aceite de coco

La popularidad del aceite de coco ha aumentado en los últimos años, no solo por el sabor que aporta a las comidas, sino por los beneficios que tiene para la salud en general. Aunque no hay suficientes evidencias sobre sus efectos para mejorar la rosácea, se sugiere que contribuye a desinflamar e hidratar la piel. 

En relación a esto, un artículo publicado en International Journal of Molecular Sciences expone que esta variedad de aceite tiene propiedades antiinflamatorias. Asimismo, contribuye a hidratar y a reparar la barrera cutánea.

¿Cómo usarlo?

  • Después de limpiar el área, puedes aplicar una pequeña cantidad sobre la piel y hacer masajes suaves con la yema de los dedos para favorecer la absorción.
  • Deja actuar por 15 minutos y enjuaga. Repite este proceso todos los días.
El aceite de coco extra virgen tiene compuestos que sirven como coadyuvantes para reparar la barrera cutánea. Por eso, su aplicación es beneficiosa en caso de rosácea.

2. Aceite esencial de lavanda

Los aceites esenciales se obtienen de los extractos de algunas plantas, y se utilizan como una alternativa natural para tratar varios problemas de salud. Hay tres vías diferentes para aprovechar sus beneficios: oral, tópica o por inhalación con ayuda de un difusor.

Uno de los aceites más populares para tratar algunas condiciones de la piel como la rosácea es el de lavanda. Según una investigación de Evidence-Based Complementary and Alternative Medicine, este producto tiene compuestos antioxidantes y antiinflamatorios que le confieren efectos terapéuticos.

En este caso, diluido con un aceite portador, puede ser una opción para mejorar la sintomatología de la rosácea. Por supuesto, debe emplearse con precaución, en pequeñas cantidades.

¿Cómo usarlo?

  • Diluye 3 gotas de aceite esencial de lavanda en una cucharada de aceite portador, como el de coco u oliva.
  • Aplica el preparado en la zona del rostro que presente el enrojecimiento.
  • También, puedes aplicar algunas gotas en la crema hidratante y usarla como de costumbre.

3. Aceite esencial de árbol de té

Este aceite, también conocido como «aceite de Melaleuca», proviene de la cocción de las hojas del árbol de té australiano. En la actualidad se emplea como coadyuvante para el cuidado de la piel, pues sus propiedades parecen mejorar los síntomas del acné y la rosácea. 

De acuerdo a un ensayo clínico publicado en Journal of Cosmetic Dermatology, después de 12 semanas de tratamiento, la combinación de aceite de árbol de té con permetrina al 2,5 % tuvo resultados positivos para inhibir las inflamaciones provocadas por la rosácea en pacientes que sufrían de esta condición.

¿Cómo usarlo?

  • Al igual que el de lavanda, debes diluir 3 o 5 gotas de este aceite en una cucharada de aceite portador (coco u oliva).
  • Además, se pueden agregar unas gotas al tónico facial o a la crema hidratante de uso diario.
  • Aplícalo hasta que la piel lo absorba bien.

4. Aceite de Jojoba

La jojoba es un arbusto proveniente del desierto de Sonora, México.  Se conoce en la cultura popular por los beneficios que representa tanto para la piel como para el cabello. De hecho, se utiliza en varios productos de la cosmética natural.

Como lo sugiere un artículo de revisión publicado en Giornale Italiano di Dermatologia e Venereologia, este aceite tiene propiedades antiinflamatorias que pueden aprovecharse en el tratamiento de varias afecciones de la piel. En este caso, representa un complemento para minimizar las molestias de la rosácea.

 

¿Cómo usarlo?

  • Aplica el aceite de jojoba sobre la piel limpia y seca, a través de masajes suaves con las yemas de los dedos.
  • Puedes repetir el proceso dos veces al día, por la mañana y por la noche.
Beneficios del aceite de jojoba
El aceite de jojoba tiene grasas saludables, antioxidantes y otros componentes que contribuyen al cuidado de la piel.

5. Aceite de rosa mosqueta

El aceite de rosa mosqueta es uno de los productos naturales de belleza más populares. No solo se destaca por su contenido de nutrientes, sino por los beneficios que le aporta a la piel. En particular, contiene ácido ascórbico, compuestos fenólicos y ácidos grasos saludables que protegen la barrera cutánea. 

¿Cómo usarlo?

  • Al igual que con los otros aceites mencionados, el proceso es muy fácil. Solo debes aplicar el aceite sobre la zona afectada y hacer masajes suaves hasta que se absorba bien.
  • Se puede usar todos los días.

Complementar el uso de aceites para la rosácea

Además de recurrir a remedios caseros como el uso de estos aceites, existen ciertos cambios en el estilo de vida que pueden contribuir a mejorar los síntomas de esta condición de la piel. Entre ellos se encuentran los siguientes:

  • Llevar un diario de las comidas para establecer qué alimentos son los que detonan la aparición del enrojecimiento.
  • Practicar alguna técnica de relajación para manejar el estrés y la ansiedad, ya que estos pueden ser una de las causas del aumento en los brotes.
  • Usar protector solar para evitar los brotes debido a la exposición.

Por supuesto, es fundamental acudir de manera periódica al dermatólogo para descartar complicaciones y conocer otros tratamientos en caso que sea necesario. Con una intervención oportuna y adecuada, es posible afrontar esta afección sin que afecte la calidad de vida.



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