¿qué es y para qué sirve?


El uso de la dermatoscopia ha ofrecido una nueva dimensión de las lesiones cutáneas y ha proporcionado una herramienta diagnóstica eficaz para diferenciar tumores cutáneos benignos o malignos. Del mismo modo, también apoya la correcta identificación en muchas otras patologías de la dermatología general.

El diagnóstico cutáneo se basa, a menudo, pero no siempre, en la visión. Los dermatólogos tienden a encontrar situaciones en las que es posible que las opciones sean varias, lo que complica determinar si se está ante una lesión de un tipo o perteneciente a otra clasificación.

¿Qué es la dermatoscopia?

La dermatoscopia, también conocida como microscopía de epiluminiscencia o microscopía de la superficie de la piel, es una técnica no invasiva que se realiza en pacientes vivos. Es decir, se trata de una práctica que se concreta en los consultorios diseñados y especializados para tal fin.

De manera tradicional, ha encontrado un uso frecuente en la evaluación y diferenciación de lesiones melanocíticas sospechosas de melanomas, así como cánceres de piel. Entre estos últimos podemos mencionar el carcinoma de células basales y el de células escamosas.

La observación es un pilar de la dermatología, ya sea a simple vista o con instrumentos.

El dermatoscopio como instrumento

Un dermatoscopio es el aparato que se utiliza para concretar este método diagnóstico. Puede evaluar estructuras hasta la profundidad de la dermis reticular y registrar imágenes para futuras comparaciones, como si se tratase de fotografías.

Los componentes esenciales de este tipo de dispositivo son los siguientes:

  • Lentes acromáticos con aumento que abarcan desde 10 X hasta 200 X o incluso más.
  • Un sistema de iluminación incorporado compuesto de lámparas halógenas colocadas dentro de la pieza de mano.
  • Una fuente de alimentación: pueden ser baterías recargables o reemplazables.

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¿Para qué sirve la dermatoscopia?

El principio básico de la dermatoscopia es la transiluminación de una lesión para estudiarla con gran aumento. De este modo, se pueden visualizar rasgos sutiles que pasarían desapercibidos. La técnica permite revelar colores y microestructuras no apreciables a simple vista que corresponden a atributos de los tejidos.

Los hallazgos siempre deben interpretarse dentro del contexto clínico general del paciente. Se integra la imagen con la información de la historia clínica y el examen macroscópico.

Se están descubriendo aplicaciones para este examen detallado de la superficie de la piel en algunas otras circunstancias, como por ejemplo las siguientes:

  • Lesiones cutáneas no pigmentadas.
  • Dermatitis infecciosas.
  • Trastornos de las uñas.
  • Ácaros de la escabiosis dentro de un túnel en la piel.
  • Localizar una astilla.
  • Examen de los capilares del pliegue de la uña en el lupus eritematoso cutáneo (LES) o la esclerosis sistémica (ES).
  • Distinguir ciertas afecciones de la piel, como el liquen plano, de otras como la psoriasis o el eccema.
  • La evaluación de la pérdida de pelo, bajo el nombre de tricoscopía.

De acuerdo a estudios publicados en Dermatology Practical and Conceptual, la escabiosis es, sin duda, la enfermedad de la piel cuyo diagnóstico se ha beneficiado más con el uso del dermatoscopio. Esto sin considerar las patologías oncológicas.

Tipos de dermatoscopia

De acuerdo a la fuente de iluminación que es empleada por el propio aparato dermatoscopio, hoy en día se pueden distinguir dos tipos de dermatoscopia, que son los siguientes:

  • Con luz no polarizada convencional (NPD): en estos dispositivos se debe aplicar una gota de aceite sobre la lesión a analizar para evitar el fenómeno de dispersión de la luz que dificulta el examen visual.
  • De contacto con luz polarizada (PCD): estos dispositivos cuentan con una luz especial, polarizada, que anula el fenómeno de dispersión y, por ende, no requieren de aceite de inmersión sobre la lesión. El aparato puede contactar directamente la lente con la superficie cutánea.

Algunos dermatoscopios tienen un sistema de fotografía incorporado, con software de soporte para la captura y almacenamiento de imágenes. Para aquellos que no poseen este mecanismo, hay adaptadores especiales disponibles para conectar a cámaras digitales.

Dermatoscopio.
Los aparatos toman imágenes que pueden almacenarse para un posterior análisis.

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¿Cómo se realiza y cuál es su preparación?

La dermatoscopia es un procedimiento sencillo que se realiza en el momento de la consulta con el médico dermatólogo. El paciente debe dejar expuesta la lesión a analizar.

Se apoyará el dermatoscopio sobre la zona para visualizar las características morfológicas correspondientes. Es un procedimiento indoloro que no genera molestias ni complicaciones.

No se requiere ninguna preparación en particular, pero se recomienda acudir a la consulta médica con vestimenta cómoda y con la superficie de la piel a evaluar limpia y sin cremas. Una vez que culmina la dermatoscopia, la persona puede retornar a sus actividades habituales sin ninguna indicación añadida.

La dermatoscopia como complemento

La dermatoscopia tiene usos de gran alcance, más allá del simple diagnóstico de trastornos de la piel, el cabello y las uñas. Nuevos estudios revelan que sus aplicaciones exceden a lo oncológico y que es posible que sirva como soporte para infecciones y parasitosis.

Los hallazgos son muy relevantes, tanto para los médicos como para los pacientes. Ofrecen una rápida resolución a los dilemas diagnósticos y terapéuticos que se encuentran de forma rutinaria.



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