Qué es el colangiocarcinoma y cuál es su tratamiento


El colangiocarcinoma es un tipo de cáncer que afecta las vías biliares. Es decir, se desarrolla en los conductos que se encargan de transportar la bilis desde el hígado hasta el intestino delgado. Se considera que es un tumor poco frecuente, ya que afecta a 2 de cada 100 000 personas.

Las vías biliares son, en realidad, una serie de conductos que discurren tanto dentro como fuera del hígado. El colangiocarcinoma puede aparecer en cualquiera de las partes de dichos conductos.

Como cualquier otro cáncer puede ser difícil de diagnosticar y de tratar. Por ello, en este artículo te explicamos todo lo que debes saber sobre la enfermedad, qué síntomas produce y cómo se lo identifica.

¿Qué es el colangiocarcinoma?

El colangiocarcinoma es un tipo de neoplasia maligna. Se desarrolla en cualquier parte de las vías biliares. Por eso, tal y como señalan los especialistas de la Clínica Mayo, también recibe el nombre de cáncer de las vías biliares. A pesar de que puede aparecer en cualquier momento de la vida, es más frecuente que ocurra en personas mayores de cincuenta años.

El colangiocarcinoma se suele clasificar en función de la parte de las vías en que se produzca. De esta manera, puede ser intrahepático, hiliar o distal.

El intrahepático, como su propio nombre indica, aparece en las vías biliares que se encuentran en el interior del hígado. El hiliar o perihiliar es aquel que se produce a la salida del órgano. El colangiocarcinoma distal se forma en la zona más próxima al intestino delgado.

También es importante destacar el tumor de Klatskin. Según explica una publicación de Orphanet, es un tipo de colangiocarcinoma que se origina en la unión de los dos conductos hepáticos principales.

Síntomas del colangiocarcinoma

Los síntomas del colangiocarcinoma pueden tardar cierto tiempo en aparecer y muchos de ellos son inespecíficos. Uno de los signos usuales es la ictericia. Consiste en la pigmentación de la piel y de la parte blanca del ojo de un color amarillento.

La ictericia tiene lugar por la acumulación de la bilirrubina. Esta es una sustancia que se excreta con la bilis. Como el colangiocarcinoma suele producir obstrucción de las vías, es usual que se acumule.

Es importante tener en cuenta que la ictericia puede aparecer en muchas otras patologías hepáticas, como las hepatitis y los cálculos biliares. Así lo explica un artículo de la American Cancer Society.

También es usual que haya cansancio, pérdida de peso y dolor abdominal. Muchas personas experimentan un picor intenso y constante en la piel. A consecuencia de la obstrucción, las heces serán de un color pálido por la ausencia de bilirrubina.

Ictericia en un paciente con colangiocarcinoma.
La ictericia, que es el color amarillo de piel y mucosas, puede ser el signo debutante de esta patología.

¿Qué lo puede causar?

El colangiocarcinoma se produce a consecuencia de mutaciones en el ADN. Estos cambios provocan que las células comiencen a multiplicarse de manera descontrolada. La causa exacta de por qué ocurre es desconocida.

Sin embargo, sí se han identificado una serie de factores que aumentan el riesgo de padecer el trastorno. Uno de ellos es la edad, ya que como señalamos al principio, es más frecuente en personas mayores de cincuenta años.

Además, el hecho de tener alguna enfermedad hepática, como cirrosis, también es un factor de riesgo. Lo mismo sucede con otras patologías, como las infecciones parasitarias o la colangitis esclerosante primaria. El tabaquismo aumenta la probabilidad de padecer este cáncer.

Pruebas para diagnosticar el colangiocarcinoma

El diagnóstico del colangiocarcinoma es complejo, ya que requiere emplear una serie de pruebas complementarias para evidenciar la presencia del tumor y su localización. En primer lugar, es fundamental que el médico realice una exploración física exhaustiva.

Luego se hace un análisis de sangre. Con este se pretende comprobar si la función hepática está alterada, cómo son los niveles de bilirrubina e incluso determinar ciertos marcadores tumorales.

En el caso del colangiocarcinoma puede elevarse un marcador denominado antígeno 19-9. Sin embargo, esta sustancia puede estar incrementada en otros procesos, por lo que apoya el diagnóstico, pero no es un dato suficiente.

Otra de las pruebas fundamentales es la colangiopancreatografía. Consiste en introducir un endoscopio, que es un instrumento con una pequeña cámara en la punta, para observar el interior de las vías biliares.

Además, la colangiopancreatografía permite realizar biopsias. De esta manera, se consigue una muestra del tejido que se analiza en el laboratorio. Así se comprueba si las células tienen características tumorales o no.

Las pruebas de imagen, como la resonancia magnética y la tomografía computarizada, son muy importantes. Ayudan a localizar el tumor e incluso detectar posibles metástasis.

Tratamientos disponibles

Por fortuna, en la actualidad existen diferentes tratamientos disponibles para el colangiocarcinoma. No obstante, el pronóstico no siempre es favorable. Tal y como explica una publicación del Instituto Nacional del Cáncer, dependerá de si el tumor ha invadido estructuras vecinas o ha metastatizado.

Lo primero que se intenta es la cirugía, para tratar de extirpar el tumor. Si es pequeño se elimina la parte de la vía que lo contenga y se unen ambos extremos. En algunos casos es necesario extirpar parte del hígado, del páncreas o ganglios linfáticos.

El colangiocarcinoma en estadios avanzados suele requerir quimioterapia. La idea es disminuir el progreso del cáncer y aliviar los síntomas que produzca.

Es posible que el colangiocarcinoma requiera un trasplante de hígado como tratamiento. El problema es que, en algunas situaciones, puede recidivar. Además, no siempre es fácil encontrar un donante.

Otra de las medidas que se suele emplear de forma paliativa es el drenaje biliar. No ayuda a tratar el tumor en sí, pero disminuye los síntomas que produce. Es un procedimiento que reconduce la bilis y mantiene las vías abiertas.

Trasplante de hígado.
Un trasplante de hígado puede ser la vía final a la que se accede cuando no es posible la resección quirúrgica.

¿Se puede prevenir el colangiocarcinoma?

El colangiocarcinoma no se puede prevenir como tal. Sin embargo, existen una serie de factores que incrementan el riesgo de padecerlo. Por eso, actuar sobre ellos puede disminuir su incidencia.

Lo primero es eliminar hábitos tóxicos como el tabaco y el alcohol. Fumar aumenta el riesgo de padecer multitud de tipos de cáncer. El alcohol, por su parte, es uno de los principales causantes de enfermedades hepáticas crónicas como la cirrosis.

El colangiocarcinoma puede ser mortal

El colangiocarcinoma es un tipo de cáncer poco frecuente que suele avanzar de forma lenta y dar pocas metástasis. Sin embargo, esto no quiere decir que siempre tenga un buen pronóstico.

Al tratarse de un tumor que produce síntomas inespecíficos, a veces es complejo diagnosticarlo. El hecho de realizar una detección precoz es fundamental para que el tratamiento sea eficaz.

Resulta muy importante que, ante cualquier síntoma, se consulte siempre con un médico. El tratamiento y el pronóstico serán variables en función de las condiciones de cada paciente y de las características del tumor.

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