Carlos Prieto, una vida dedicada al violonchelo


Violonchelista que además de una notable trayectoria nacional e internacional como concertista ha contribuido a la creación de un amplio y diverso repertorio para su instrumento, el maestro Carlos Prieto cerró 2021 con una presentación en el Museo Franz Mayer en el contexto del Segundo Festival Urtext, realizado con el apoyo de PROFEST, donde se le otorgó la Medalla Ángela Peralta al Mérito Musical.

La presea le fue entregada “por su distinguida trayectoria e impacto en la música mexicana”. Además de eso, indica el músico en entrevista, “toqué Renacimiento, una obra para violonchelo y orquesta muy interesante de Samuel Zyman, que el compositor me dedicó. Él recibió un encargo diez años después del huracán Katrina que causó tan terrible impacto en Luisiana, particularmente en Nueva Orleans”.

Prieto, quien estrenó Renacimiento en marzo de 2016 en Nueva Orleans, comenta que le dio mucho gusto tocarla ahora con la Orquesta Urtext, dirigida por José Areán. “Es un director que estimo mucho y con quien ya toqué esta obra hace algunos años en Aguascalientes. Al terminar el concierto me hicieron el homenaje y me entregaron la medalla”.

El violonchelista, que hoy cumple 85 años, refiere que la elección de su instrumento no fue personal. “Mis padres se conocieron porque ambos eran aficionados al violín, instrumento que tocaban muy bien. Formaron el Cuarteto Prieto con mi abuelo y un tío, hermano de mi mamá, que era violonchelista. Cuando yo nací, él ya no vivía en nuestra casa, sino que lo habían nombrado profesor de química en la Escuela Politécnica de París”.
Así que al cuarteto le falta un chelista, explica entre risas. “Desde antes de mi nacimiento mi mamá ya me había comprado un chelito para que tocara desde niño. Así que desde los cuatro años empecé a tocarlo por esta necesidad familiar imperiosa. Luego de mí, nació mi hermano Juan Luis, que estudió el violín, y con él se fundó el segundo Cuarteto Prieto. La casualidad es que desde que empecé el violonchelo a los cuatro años me entusiasmé con el instrumento y nunca lo abandoné”.
Si bien estudió ingeniería y economía en el Instituto Tecnológico de Massachussets (MIT, por sus siglas en inglés), nunca abandonó el chelo y fue tal su desempeño, que lo nombraron primer violonchelo de la Orquesta del MIT. “Así que todas las semanas tocábamos y en ocasiones interpretaba conciertos para violonchelo y orquesta”.

Si algo le gusta del sonido del violonchelo, asegura, “es su expresividad, pues va desde notas muy graves hasta muy agudas, casi como las que alcanza el violín. Eso es lo que me ha gustado. Desde luego el violonchelo es lo que más se parece a la voz humana, porque va desde la voz de los bajos y de los barítonos, hasta la de las sopranos”.

El maestro afirma que su deseo al iniciar 2022 es que “esta terrible pandemia que ha causado tantos daños en el mundo se termine, que se encuentre el remedio. Parece que no íbamos mal, pero ha surgido una nueva variante del virus, pero y espero que este año esté bastante resuelto el problema y podamos retomar nuestra actividad musical. Yo he tocado algunos conciertos en público, y hace tres o cuatro meses grabé un disco con mi hijo Carlos Miguel Prieto al frente de la Orquesta Sinfónica de Minería”.

El violonchelista se ha mantenido activo, estudiando obras nuevas que no había tenido tiempo de revisar. “También me he dedicado a escribir. Tengo un nuevo libro sobre a historia de la música, que espero que se publique pronto. Cuando salga ya platicaremos al respecto”.

Ahí va la lista
Larga es la relación de obras estrenadas en México y otros países por el maestro, muchas de ellas dedicadas a él. Entre risas, Prieto indica que, “desde que empecé a intentar enriquecer el repertorio he estrenado 110 obras nuevas. Muchas de ellas son de la autoría de compositores que saben de mi interés por esta tarea y por ello me las dedican con la esperanza de que yo las estrene”.

La primera de ellas fue Sonata para violonchelo solo, que le dedicó Blas Galindo. “Es una obra que estrené en 1982 en México, y la toqué también en Suecia. La segunda fue una obra que no me está dedicada, el Concierto para violonchelo y orquesta, que Ricardo Castro compuso hacia 1890 cuando vivía en Europa y lo estrenó un chelista francés en París, pero nunca se tocó en México. Yo localicé la partitura junto con el director Jorge Velasco y lo estrenamos aquí y luego en Estados Unidos, para después grabarlo en Alemania con la Orquesta Sinfónica de Berlín. La tercera fue una obra de Joaquín Rodrigo, Como una fantasía para chelo solo. Y ahí va la lista”, comenta con una carcajada.

Muchas de las obras fueron grabadas con el pianista Edison Quintana. “Uno de nuestros discos tuvo mucho éxito: Le grand tango (Urtext Digital Classics, 1997), que es una obra de Astor Piazzolla. Yo tuve la fortuna de estrenar Le grand tango en México y otros países porque Piazzolla dedicó esta obra al gran chelista ruso Mstislav Rostropóvich, pero a éste no le gustó mucho la obra, lo que me permitió a mí estrenarla con Edison”.
En años recientes, el chelista estrenó en Cuba El arco y la lira, obra para dos guitarras y dos violonchelos de Leo Brouwer, dedicada a Prieto y Yo-Yo Ma, con quien el maestro guarda una larga relación musical y amistosa. Otra obra fue Canto a la música, para dos violonchelos, coro y orquesta de Samuel Zyman, estrenada con Yo-Yo Ma en el Museo Nacional de Antropología.

De Bach a nuestros días
En preparación tiene obras que por la pandemia no ha podido estrenar, entre las que figuran Souvenirs de Juan Pablo Contreras y Reflexiones de Cambridge de José Elizondo, ambos autores mexicanos. También está pendiente una obra del compositor español Tomás Marco.

Para Prieto cada obra que ha tocado “es un reto diferente, algunas son muy complicadas. Cuando yo veo que a pesar de su complejidad son obras que realmente valen la pena, les dedico todo el esfuerzo, las estreno y, en su caso, las grabo. Muchas de ellas fueron grabadas precisamente en Urtext, mientras que otras están registradas en compañías de Estados Unidos o de Europa.

Con un repertorio que va de Johann Sebastian Bach a los autores de nuestros días, el violonchelista dice que sigue tocando a este compositor todos los días. “Además sigo dando conciertos de Bach cuando las circunstancias lo permiten. No le puedo decir que actualmente he tocado muchos porque llevo año y medio dando muy pocos conciertos en público. Pero ahora que las circunstancias lo permitan, no solo tocaré las obras que están pendientes de estrenarse, sino que seguiré tocando las suites de Bach y las sonatas de Beethoven, etcétera, etcétera”.

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