¿por qué es importante estimularlas?


El cerebro contiene una maquinaria neuronal que emite frecuencias eléctricas. No nos damos cuenta en la cotidianidad, pero los electroencefalogramas lo detectan. Entre las oscilaciones que registra este estudio, una de ellas son las ondas alfa.

Las ondas detectadas en la actividad cerebral denotan que la transmisión entre las neuronas es un proceso que implica electricidad y magnetismo. Es por esas características que podemos detectarlas desde fuera con aparatos.

Al momento, la ciencia ha identificado cinco tipos de ondas cerebrales:

  • Delta: es la actividad cerebral del sueño profundo y, sobre todo, de la infancia. A medida que crecemos van desapareciendo.
  • Theta: estas ondas se vinculan a la imaginación y a los períodos reflexivos. También aparecen durante el sueño. En individuos que atraviesan emociones intensas se hacen más evidentes durante ese período.
  • Beta: son las ondas de lo cotidiano. Ellas están activas cuando caminamos, hacemos la comida, trabajamos o nos vestimos. Cuando hay ondas beta estamos en alerta y nos relacionamos con el medio.
  • Gamma: son las últimas que se descubrieron, ya que no siempre aparecen en los electroencefalogramas. Se hipotetiza que están en el tálamo.
  • Alfa: las ondas alfa son de las que hablaremos en este artículo. Las describió Hans Berger en 1924 y se vinculan con los estados de meditación, relajación y los momentos previos al descanso.

¿Qué son las ondas alfa?

La clasificación de las ondas cerebrales proviene del rango de frecuencia en la cual se detectan con los aparatos de los que disponemos. La frecuencia de una onda es cuántas veces oscila en un determinado tiempo.

Las ondas alfa tienen una frecuencia entre 8 y 12 Hz. Funcionan en ese rango y se les puede distinguir porque las otras cuatro ondas cerebrales tienen frecuencias diferentes.

En el cerebro humano, las ondas alfa aparecen cuando estamos relajados. Comienzan en la parte posterior, el lóbulo occipital y, desde allí, se distribuyen. Es normal registrarlas en el momento antes de quedarnos dormidos, cuando estamos abandonando la vigilia.

Por los momentos en los que aparecen, se les relaciona con la potencialidad de la mente humana para concentrarse y meditar. Si estamos en un estado parecido al trance, conectados con el momento que vivimos, en paz interior, de seguro tendremos más ondas alfa que el resto.

Se sospecha que esto sucede porque el cerebro pretende igualar la frecuencia de los sonidos externos. En momentos de relajación, suele haber sonidos monótonos, ya sea de la naturaleza o de ese silencio que contiene alguna vibración. El tejido cerebral, entonces, busca oscilar a la misma baja frecuencia, entre 8 y 12 Hz.

De allí proviene la expresión estar en estado alfa. En la realidad no hay algo como tal, pero simboliza el momento de concentración y conexión íntima que se alcanza en determinado punto.

Los momentos de tranquilidad y relajación potencian las ondas alfa del cerebro.

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¿Cómo estimular las ondas alfa?

La idea de entrenar el cerebro no es novedosa, pero sí ha ganado más terreno en el último tiempo. Libros como Entrena tu cerebro, orientados al público general, plantean la posibilidad de dirigir el tejido cerebral a la consecución de objetivos.

Y, del mismo modo, el mundo académico estudia las implicancias de prácticas como el mindfulness para estimular las ondas alfa. Un cierto sustento de neurobiología se abre camino para comprender las técnicas tradicionales y no tan tradicionales de meditación.

Así es que existen formas de dar un empujón a las ondas alfa para que nos ayuden a relajarnos y a estar en contacto con el mundo exterior de una manera más saludable. Algunas de las prácticas recomendadas son las siguientes:

  • Yoga: en particular, la variedad de yoga nidra ha sido estudiada con investigaciones científicas, como la de los autores Kumar y Joshi.
  • Respiración profunda y controlada
  • Técnicas de visualización: dedicar un tiempo del día a imaginar el futuro que queremos, los objetivos que deseamos alcanzar, con un poder de imaginación potente que nos trasporte a esa realidad.
  • Música de baja frecuencia: existen listas de reproducción pensadas para el estímulo de las ondas alfa. Un estudio de la revista Hearing Research propuso el uso de sonido binaural como beneficioso. Se trata de usar frecuencias diferentes, al mismo tiempo, para cada oído.
musicoterapia para ondas alfa
La música pensada específicamente para la relajación es clave en la potenciación de ondas alfa.

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El cerebro y su conocimiento

El cerebro no es solo un tejido para pensar y ejecutar acciones. Las ondas alfa son la prueba de un aspecto importante y olvidado de las neuronas que consiste en la meditación.

El ser humano necesita la relajación y la conexión íntima para tener una vida saludable. A partir de ese estado es posible proyectarse hacia objetivos y logros que sean disfrutados y queridos.



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