Cómo cuidar el resfriado común en casa


En la mayoría de los casos, es posible cuidar el resfriado común en casa. Esta afección puede afectar a cualquier persona y no suele causar mayores complicaciones. Aún así, sus síntomas son molestos y pueden ser el motivo de absentismo en el trabajo o en el colegio.

Síntomas como la congestión nasal, los estornudos y la tos generan un malestar general que impide la realización de las tareas cotidianas. Por fortuna, con algunas medidas de autocuidado suele mejorar en poco tiempo. Descubre a continuación algunas recomendaciones.

¿En qué consiste el resfriado común?

El resfriado común es una infección vírica que afecta a las vías respiratorias. Puede estar causado por numerosos tipos diferentes de virus. De hecho, se estima que existen alrededor de 200 tipos de virus relacionados, como el rinovirus, el adenovirus u otros.

A lo largo de la historia, se ha intentado identificar cuáles son los factores que ayudan al desarrollo de esta patología. Por ejemplo, se ha visto que es más frecuente en la infancia, en situaciones de estrés o en lugares donde predomina un ambiente seco y frío.

Por lo general, los síntomas aparecen dos o tres días después de la exposición al virus. Incluyen lo siguiente:

  • Congestión nasal.
  • Estornudos.
  • Malestar general.
  • Fiebre baja (solo en algunos casos).
  • Tos y dolor de garganta.
  • Dolor de cabeza. 

La mucosidad se va haciendo más espesa a medida que progresa la patología. Sin embargo, los síntomas van mejorando por sí solos en cuestión de días. Aún así, es conveniente poner en práctica algunos tips para sobrellevarlo y reducir el riesgo de complicaciones.

El resfriado común no suele derivar complicaciones. Aún así, es conveniente aplicar algunos cuidados para controlar los síntomas.

Consejos para cuidar el resfriado común en casa

Si no hay señales de complicaciones ante un episodio de resfriado común, basta con poner en práctica unos simples consejos para sobrellevar los síntomas. Esto, sumado a un buen descanso, causará una sensación de mejoría en poco tiempo.

Consumir agua y líquidos saludables

Mantener una buena hidratación es una de las medidas fundamentales para aliviar la congestión. Cuando bebemos mucho líquido, la mucosidad se hace menos espesa y es más fácil eliminarla, ya sea estornudando o tosiendo.

Se recomienda beber tanto agua como infusiones calientes. Del mismo modo, las sopas y los caldos suelen crear una sensación reconfortante. Lo ideal es evitar otras sustancias que favorezcan la deshidratación, como las bebidas alcohólicas o con cafeína.

Hacer una solución salina

La aplicación de una solución salina nos puede ayudar a mejorar molestias como la congestión nasal y la irritación de la garganta. Basta con diluir un cuarto de cucharadita de sal en un vaso de agua tibia. Luego, empleamos el líquido para hace un lavado nasal o gárgaras.

En la farmacia también se puede adquirir solución salina en aerosoles y gotas nasales. Los mismos se aplican en caso de taponamiento y exceso de producción de moco. En los bebés, lo ideal es aplicar varias gotas del producto en una fosa nasal. Luego, se succiona con cuidado con una pera de goma.

Spray nasal para tratar la sinusitis
La aplicación de una solución salina puede disminuir la congestión nasal en caso de resfriado. Se puede hacer de forma casera o con los preparados disponibles en las farmacias. 

Cuidar el ambiente de descanso

El reposo es una de las medidas más importantes a la hora de cuidarse ante un resfriado. Sin embargo, nos debemos asegurar que sea en un ambiente libre de irritantes, como humo de cigarrillo, polvo o productos químicos de olor fuerte. La exposición a estos puede empeorar los síntomas.

También podemos instalar un humidificador en la habitación para que el ambiente sea húmedo y cálido. De este modo, disminuye la irritación de las vías respiratorias y aumenta la sensación de alivio.

¿Qué más podemos hacer para cuidar un resfriado?

Además de poner en práctica lo anterior, cabe recodar la importancia de reducir el riesgo de contagio. Así las cosas, nos debemos tapar la nariz y la boca al toser o estornudar para evitar que las partículas de nuestras secreciones infecten a otros. El lavado habitual de manos y evitar compartir objetos de uso personal es otra medida útil para ello.

Si hay síntomas como dolores de cabeza o malestar general, se recomienda el consumo de medicamentos analgésicos, como ibuprofeno o parecetamol. También hay fármacos mucolíticos y antitusivos que contribuyen a reducir el espesor del moco y la tos. En cualquier caso, para evitar la automedicación, lo mejor es acudir al médico y seguir sus recomendaciones.



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