Infectóloga italiana Giuseppina Liuzzi en Chile: “Hemos vivido

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Infectóloga italiana Giuseppina Liuzzi en Chile: «Hemos vivido y vivimos las mismas batallas»

En entrevista con Emol, la doctora contó lo que fue ser «primera línea» durante el peor momento del covid-19 en Italia y se refirió al sufrimiento que significaron la cuarentenas: «Pero trajeron resultados positivos», subrayó.

SANTIAGO.- Hace exactamente dos semanas, la destacada infectóloga italiana Giuseppina Liuzzi aterrizó por primera vez en Chile. Dice que le gustaría haber venido por otro motivo y tener tiempo para recorrer, pero de todas formas confiesa que ha quedado «impactada». Es que su viaje no fue de ocio, sino que vino en una delegación con otros cuatro médicos para compartir su experiencia contra el covid-19 con doctores chilenos: «Sabíamos que eran buenos, pero nos encontramos con un profesionalismo enorme». En su vida laboral previa a la pandemia, Liuzzi se dedicaba a lo que es su especialidad: enfermedades infecciosas durante el embarazo en el reputado Istituto Nazionale di Malattie Infettive Lazzaro Spallanzani di Roma. Pero después de que el virus de Wuhan llegara a Italia, «todos los infectólogos y médicos nos comenzamos a dedicar al tratamiento de los pacientes con coronavirus», cuenta en entrevista exclusiva con Emol.

De todas formas, dada su especialidad, se enfocó en casos de mujeres contagiadas que además estaban embarazadas y se dedicó al seguimiento de dichas pacientes una vez que superaban la enfermedad. «Lo que vivimos en Italia fue terrible, porque fuimos el primer país, después de China, que tuvo que enfrentar una emergencia de la cual no teníamos idea», rememora.

«Tuvimos muy poco tiempo… muy poco tiempo para darnos cuenta de las características de la emergencia, de lo que significaba», dice hoy en su visita a Chile, recordando lo que fueron aquellos meses donde algunos diarios llegaron a las 10 páginas de obituarios.

«Emocionalmente fue algo potente: nos vimos frente a una enfermedad que nadie conocía, a una tipología de infección que no habíamos visto y tuvimos que aprender todo sobre la marcha, con urgencia». – ¿Cuál es su peor recuerdo de ese momento? «La soledad. La soledad propia, pero también la de nuestros pacientes, donde al final nosotros terminamos siendo la familia de muchos en sus últimos momentos. Mi peor recuerdo fueron estas muertes en plena soledad de muchos pacientes al momento de partir, donde si bien las familias estaban de una u otra forma, físicamente no podían hacerlo.

Las familias nos agradecían por estar ahí para sus seres queridos, pero fue muy fuerte». «Psicológicamente no fue simple, pero hubo mucha unidad en el ámbito del personal médico y sanitario, nos convertimos en uno solo, porque el único objetivo común era aquel de enfrentar la epidemia. Tuvimos una buena respuesta de parte del pueblo italiano, que apoyó muchísimo al personas médico.

Sentimos muy cercana a toda la ciudadanía, que además, en el intertanto, estaba encerrada en casa y nosotros estábamos en primera línea enfrentando una epidemia, pero sentíamos en las espaldas a un país entero apoyándonos». – ¿Usted cree que ya se superó la crisis del covid-19 en Italia? «Los momentos más dramáticos ya se superaron. Esto lo dicen los números, la disminución de los pacientes en terapia intensiva, la reanudación de la actividad médica normal, pero obviamente hay un nivel muy alto de tensión, porque no queremos caer en esa situación de nuevo».

«Se hace todo por evitar nuevos focos de rebrotes y para eso se está haciendo una trazabilidad importante de los pacientes infectados y también de personas que han viajado al exterior a países donde el virus aún no se logra contener.

Se hace todo lo posible por no bajar las defensas que aprendimos como sociedad: el lavado de manos, el uso de mascarilla, el distanciamiento social en los lugares públicos, entonces se continúa con una estrategia de estar muy atentos, todos, para no volver atrás». – ¿Siente que todo lo vivido podría haber generado un cambio identitario en Italia? Quizás en la relación con los adultos mayores, que fueron los más afectados. «Afortunadamente la salud en Italia tiene un alto nivel, la que ha permitido un aumento en la expectativa de vida, entonces la presencia anciana en nuestro país es muy importante.

Por eso, seguramente los momentos más dramáticos -a nivel de familias- los vivimos cuando se le impidió a los abuelos ver a sus nietos, y también fue muy difícil para nosotros – los adultos- alejarnos de nuestros padres. Pero fueron elecciones necesarias para cuidarlos y eso es algo que efectivamente queda en la memoria».

«Nuestros ancianos representan una parte importante de nuestra historia, de nuestro país y acabamos de vivir casi la pérdida total de una generación que todavía tenía mucho que dar al pueblo italiano (…) humanamente todo esto ha sido una experiencia muy fuerte». – Italia está más avanzada cronológicamente que Chile en el combate contra el covid-19, ¿en qué deberíamos concentrarnos hoy acá? «En este momento, según nosotros, hay que concentrarse en continuar adoptando medidas de seguridad para evitar el contagio. Entonces es muy importante la individualización y aislamiento de los casos, la trazabilidad de los contagios y no bajar la guardia.

Hacerle entender a las personas que las cuarentenas son importantes así como lo fueron en Italia, porque fue un sufrimiento para los italianos, pero fue un sufrimiento que trajo resultados positivos. También hay que hacer hincapié en que cuando se retome la vida normal, se requerirá estar atentos y mantener las medidas de precaución». – ¿Cuál es su evaluación de lo que se está haciendo en Chile para contener la pandemia?

«Sobre la gestión en general no puedo decir mucho porque vinimos poco tiempo y para poder evaluar lo que se ha hecho se necesita un análisis más profundo. De toda formas, quedamos muy impactados, porque sabíamos que eran buenos médicos, pero nos encontramos con un profesionalismo enorme.

El intercambio de experiencias fue realmente a la par, encontramos mucha capacidad tanto desde el punto de vista científico como humano.

Nos dimos cuenta de que hemos vivido y vivimos las mismas batallas al final». – En Chile llevamos meses con comunas en cuarentenas, el estrés familiar se siente en muchos hogares, también está el tema de la caída de los ingresos, el desempleo, la gente no puede estar mucho más encerrada. ¿Qué le diría a los chilenos? «El estrés se vivió muchísimo en Italia. Por meses las personas vivieron en sus casas sin salir y fue un situación muy dura psicológicamente, entonces entendemos muy bien la dificultad del pueblo chileno en este momento. Mi mensaje es ‘tengan paciencia, es una condición necesaria si queremos bloquear esta infección’. O sea, estamos frente a una pandemia, es algo mundial, no es algo que tenga que ver con un solo país y todos tienen un rol de responsabilidad».

La futura vacuna: «Hay que ver resultados antes de cantar victoria» Liuzzi cuenta que en el intercambio profesional que ha habido estos días con los médicos chilenos «todos hemos estado de acuerdo sobre el hecho de que tendremos que convivir por harto tiempo con el covid-19 y sabemos que se trata de una infección potencialmente mortal.

Entonces, lo que estamos aprendiendo es que tenemos que convivir con todas las atenciones necesarias sobre una infección que hasta que no haya una vacuna, vamos a tener que contener». – ¿Cómo ve la noticia de una posible vacuna en el corto-mediano plazo? «Nosotros trabajamos en un instituto de enfermedades infecciosas muy prestigioso a nivel nacional e internacional.

De hecho, allí se recuperaron los primeros dos pacientes chinos que llegaron de China con covid. Nuestro laboratorio de virología logró aislar en 48 horas el virus y esto científicamente fue algo muy importante, porque fue un resultado científico que el instituto compartió con toda la comunidad científica internacional» Giuseppina Liuzzi «Nuestro instituto está trabajando en una vacuna. Justamente en estos días estamos iniciando la prueba de la vacuna, es una Fase 1 de experimentación y tuvimos -literal- millones de inscripciones de voluntarios, mucho más de lo que esperábamos. Fue algo conmovedor». «La vacuna será la solución del futuro, aunque todavía somos cautos respecto de la experimentación, porque sabemos que una vacuna requiere tiempo y hay que seguir todas las fases, con sus respectivas documentaciones científicas, y después hay que vacunar y compartir los resultados con la comunidad del mundo de la ciencia». – ¿Y qué le parecen los avances en Oxford y esto de una posible vacuna que elaboró Rusia? «En el caso de Oxford se está trabajando y hay que esperar, pero sobre los estudios de Rusia tenemos perplejidades, porque no hemos podido ver los datos científicos. Somos técnicos, somos médicos y necesitamos ver los resultados antes de cantar victoria».

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