Esguince de ligamento lateral interno, ¿en qué consiste?


El esguince del ligamento lateral interno es una de las lesiones deportivas más frecuentes. Afecta en especial a quienes practican fútbol soccer, fútbol sala, esquí, baloncesto y karate, entre otros.

Lo más habitual es que esta patología no presente complicaciones y que se logre una cura total, sin secuelas. En algunos casos puede requerir de una intervención quirúrgica, aunque se prefiere iniciar con el abordaje conservador.

¿Qué es el ligamento lateral interno?

El ligamento lateral interno es uno de los cuatro ligamentos más importantes de la rodilla. A diferencia de los ligamentos cruzados, este se encuentra por fuera de la articulación. Conecta la parte superior de la tibia con la parte inferior del fémur.

La función del ligamento lateral interno es la de darle estabilidad a la rodilla. Así mismo, limita el movimiento que de lado a lado; es decir, resiste la desviación de la articulación hacia dentro, para que no se venzan los límites naturales. Por su ubicación e importancia, es uno de los que se lastiman con más frecuencia.

Lo más habitual es que las lesiones se produzcan por un excesivo estiramiento del ligamento o bien por los desgarros parciales y completos. Es lo que se conoce, de manera habitual, como esguince del ligamento lateral interno.

Esta lesión frecuente en el deporte puede ser abordada desde diferentes ángulos, aunque siempre se prefiere lo conservador.

Esguince o lesión del ligamento lateral interno

En términos generales, los ligamentos tienen la capacidad de estirarse y luego volver a su posición inicial sin que se presente ningún daño. Sin embargo, si se supera esa capacidad, se rompen algunas fibras. Es entonces cuando se habla de esguince, el que se clasificará en base al número de tejidos rotos, con tres grados:

  • Primer grado: cuando hay sobreestiramiento, pero muy pocas fibras rotas.
  • Segundo grado: si la rotura alcanza hasta el 50 % del ligamento.
  • Tercer grado: cuando la rotura es de más del 50 %.

El esguince del ligamento lateral interno se origina por una fuerza externa que lleva la rodilla con desviación hacia dentro, es decir, hacia la otra rodilla. Esto ocurre cuando, por ejemplo, se golpea la parte externa de la pierna o la parte interna del tobillo. También cuando el pie o el zapato se quedan clavados al piso durante un giro y se produce una torsión.

Una persona que sufre un esguince del ligamento lateral interno siente dolor en la parte interna de la rodilla. También experimenta inestabilidad, ya que la articulación cede o se bloquea. El dolor se incrementa cuando dobla o estira la pierna y es frecuente que sienta incomodidad al caminar.

Tratamiento para el esguince del ligamento lateral interno

Las opciones de tratamiento varían según el grado del esguince del ligamento lateral interno. Si la lesión es de primer grado, lo habitual es que se adelante un tratamiento conservador, con inmovilización y un programa de rehabilitación temprano.

Si el esguince es de segundo o tercer grado, se debe valorar cada caso y determinar si se adelanta un tratamiento conservador o es necesario llevar a cabo una intervención quirúrgica. De cualquier manera, las medidas iniciales son las siguientes:

  • Aplicar hielo sobre la zona afectada, varias veces al día.
  • Elevar la pierna.
  • Ingerir analgésicos y antiinflamatorios en base a la prescripción profesional.
  • Consultar para una valoración médica, tan pronto como sea posible.

Fisioterapia

El tratamiento por fisioterapia es el más habitual para esta lesión. El tipo de trabajo a realizar depende de la severidad del cuadro y de las condiciones del paciente. Por lo general, las medidas que se toman son las siguientes:

  • Baños de contraste, electroterapia y ejercicios suaves: el objetivo es disminuir el dolor y la inflamación, para permitir que el paciente camine sin molestias y tolere otros ejercicios.
  • Hidroterapia: es muy conveniente, ya que no solo ayuda a potenciar la musculatura, sino que además reduce el estrés que sufre la persona lesionada.
  • Programa de ejercicios específicos: el objetivo es aumentar la flexión de la rodilla, incrementar la estabilidad y la fuerza muscular. También recuperar la propiocepción.
  • Bicicleta estática: muy eficaz para aumentar la movilidad de la articulación.
  • Masajes: los masajes ayudan a reorganizar las fibras del ligamento.

Cirugía

En algunos pocos casos, el esguince del ligamento lateral interno requerirá de una cirugía para reparar o reconstruir la zona afectada. Rara vez es la primera opción, por lo que solo se acude a una intervención de este tipo cuando las otras medidas no dan resultado y se afecta la movilidad del paciente.

Antes de la cirugía se hace una artroscopía para determinar el alcance de la lesión. Hay dos opciones en estos casos:

  • Reparación directa del ligamento lateral interno: permite reparar el ligamento y darle la resistencia y tensión adecuadas. Se lleva a cabo mediante una incisión en la parte interior de la rodilla y exige un programa de rehabilitación posterior.
  • Plastia ligamentosa: se hace un implante de un tendón semitendinoso entre el fémur y la tibia. Para ello se emplean grapas, anclajes o tornillos bio-absorbibles. También exige un proceso de rehabilitación.
Fisioterapia para la rodilla.
La fisioterapia es el abordaje de primera elección en este tipo de lesiones.

¿Cómo es la recuperación?

Lo habitual es que la recuperación de un esguince del ligamento lateral interno tome entre 10 días y 12 semanas, dependiendo de la gravedad de la lesión y del tratamiento empleado. La mejor manera de que el paciente se recupere con rapidez y sin secuelas es iniciar el abordaje de forma temprana y mantener la disciplina.

El pronóstico de este tipo de lesiones es, en general, bueno, incluso si se debe hacer una cirugía. Hay técnicas como la acupuntura, la auriculoterapia, la kinesiología holística y el vendaje neuromuscular que podrían dar buenos resultados, aunque todavía no existe evidencia suficiente para recomendarlos en la primera línea.



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