Por qué se podría incluir a Rusia en la lista de países promotores del terrorismo y qué implicancias tendría

Por qué se podría incluir a Rusia en la lista de países promotores del terrorismo y qué implicancias tendría

El Comando Militar de la Organización del Atlántico Norte entiende que una visión realista sobre la situación actual de Ucrania indica que Washington no debe demorar más tiempo en responder el pedido efectuado por el presidente Zelensky al presidente Biden para que Estados Unidos incorpore a Rusia al listado de Estados Patrocinadores del Terrorismo que lleva la administración estadounidense.

La calificación es la medida más dura en materia condenatoria por parte de Washington y conlleva consecuencias jurídicas muy negativas para los países acusados de favorecer al terrorismo. Cuando esa medida se ejecuta configura un mensaje extremo que Estados Unidos lleva adelante contra países que considera enemigos.

La eficacia diplomática de Volodimir Zelensky ha sido positiva desde el día en que su país fue invadido, el presidente ucraniano supo alinear a los países occidentales en ayuda de Ucrania para enfrentar por más de setenta días la agresión de Moscú y en cierta medida rechazarla con algún resultado positivo. Sin embargo, al ingresar en el tercer mes de la guerra, Zelensky es consciente que el día a día acarrea nuevas y mayores dificultades para sus fuerzas armadas, algo que también comprende la Unión Europea (UE) y los Estados Unidos; de allí la urgencia en las respuestas que reclama el primer mandatario ucraniano y que van más allá de la logística y ayuda en sistemas de armas

Al mismo tiempo, China, también fue informada por Washington que se trabaja en conjunto con Europa Occidental para dar respuesta al pedido de Zelensky y designar a Rusia como estado terrorista. Beijing acusó recibo del informe, aunque de momento no se ha expedido. La respuesta de la diplomacia china ha sido lacónica, prometió responder prontamente e informó que evaluara el pedido en el marco de su política exterior.

Para la Unión Europea y Washington las acciones de la Federación Rusa cumplen los presupuestos jurídicos requeridos según lo reglamentado por el Departamento de Estado y Bruselas para ser incorporada al listado de países promotores del terrorismo. El comportamiento de Putin con Ucrania desde que ordenó la invasión del 24 de febrero, incluida su modalidad de asesinatos selectivos contra lo que el Kremlin denomina “desertores”, como los casos de Sergei Skripal y Alexander Litvinenko, es comparable a los hechos que derivaron en que Estados Unidos incorpore a Corea del Norte al listado de países patrocinadores del terrorismo a fines de 2017. Por otra parte, Vladimir Putin tampoco interrumpió su política de ayudar y brindar refugio a grupos designados terroristas por Washington, tal es el caso del Movimiento Imperial Ruso (RIG por sus siglas en inglés), muchos de los miembros de ese grupo hoy están combatiendo sobre el terreno en Ucrania, específicamente en la ciudad de Mariupol. También Moscú está cobijando en San Petersburgo a la cúpula política del grupo de Supremacistas Blancos conocido como “La Base”; quienes constantemente planifican ataques en suelo estadounidense, aunque no han logrado su objetivo porque las agencias de inteligencia y el FBI se anticiparon y neutralizaron al menos dos intentos de atentados terroristas en su territorio.

No obstante, algunos expertos europeos se oponen agregar a Rusia en la lista de estados patrocinadores del terror sosteniendo que sería condicionante a ciertos acercamientos diplomáticos y dificultaría conversaciones futuras para alcanzar un acuerdo con Vladimir Putin. Sin embargo, estas posiciones no están considerando que Putin nunca manifestó interés alguno por involucrarse en negociaciones diplomáticas serias. Por otra parte, oficialmente no existe inhibición a diplomáticos occidentales en materia de relacionarse eventualmente con representantes de un país sindicado como patrocinador del terrorismo, hubo varias situaciones en las que se llevaron adelante reuniones -aunque nunca fueron reconocidas por el Departamento de Estado- con funcionarios de Corea del Norte cuando el régimen coreano quería salir de ese listado para obtener préstamos internacionales a tasas de interés preferencial en una de sus tantas crisis de hambruna y se manifestó dispuesto a desmantelar, un reactor nuclear para ser eliminado del listado en 2008.

También Libia, durante la dictadura de Muammar Khadafi, llevaba adelante un programa de armas neurotóxicas y lo canceló renunciando a él cuando se la quitó del listado como país patrocinador del terrorismo. De modo tal que incorporar a Rusia a la lista otorgaría a la UE y a los EE.UU. una influencia importante sobre Putin, incluso más allá de las posiciones intransigentes que manifestó a negociaciones en el pasado argumentando cuestiones de seguridad nacional para Rusia. No hay duda que el Kremlin querrá hablar de esa situación y salir de esa lista, lo haría básicamente por los problemas que le generaría a su economía en tiempos de post-guerra. Esa idea de Zelensky es también la de varios funcionarios en Washington. Sin embargo, Joe Biden aún no se decide en tomar tal acción.

Lo concreto es que el Kremlin se sentiría sumamente incomodo de integrar esa lista con otros patrocinadores estatales del terrorismo como Corea del Norte, Cuba, Siria e Irán. La designación configuraría un grave retroceso para Rusia y un serio problema para sus diplomáticos que están trabajando -sin éxito de momento- en alternativas para recuperar miles de millones de dólares congelados en bancos internacionales como producto de las sanciones económicas que pesan sobre su país.

En caso de ser incluida, Rusia se vería en problemas para lograr una posterior salida de esa “lista de la verguenza” y podría ser presionada por Occidente como contraprestación para lograr que Vladimir Putin modifique su postura en los asuntos relacionados con su invasión a Ucrania.

Colocar a Rusia en el listado, también sería una advertencia de alto impacto a otros actores internacionales que piensen emular a Moscú. Al mismo tiempo enviaría una señal muy fuerte a cualquier país que crea que no hay consecuencias si apoya a grupos y movimientos terroristas o creyeran que no pagarían el costo por lanzar una campaña de terror contra áreas civiles, como hoy Rusia lo está haciendo en Ucrania. De allí que designar a Moscú enviaría una fuerte advertencia en todo el mundo mostrando que quien lo intente, enfrentaría graves consecuencias si ejecuta o ampara actividades terroristas.

Aunque Moscú sabe disimular su incomodidad ante la fuerte presión económica de las sanciones y Putin se burle de esas medidas sobre su país, las consecuencias para la Federación Rusa serían muy graves. Incluir a la Federación Rusa en la lista de países patrocinadores del terrorismo puede que para muchos no sea más que un acto simbólico. Sin embargo, profundizaría las sanciones impuestas y pondría en consideración otras acciones futuras relacionadas a sanciones secundarias contra países que, en caso de no acompañar a Occidente y persistir en su apoyo a Rusia, podrían correr la misma suerte.

De hecho, incorporar a Moscú a la lista como patrocinador del terrorismo ampliaría las sanciones impidiéndole acceder a préstamos del Fondo Monetario Internacional (FMI) y del Banco Mundial, entidades a las que Moscú considera solicitar empréstitos en el futuro dado el estrangulamiento actual de su economía, las consecuencias incomodarían a profundamente a Putin, igual que comienzan a incomodar a las empresas multinacionales disparando su éxodo masivo de Rusia para no arriesgar su reputación si se califica al país como estado patrocinador del terrorismo.

El argumento de que Rusia no debería agregarse a la lista porque luego resulta difícil eliminar países de ella no es real y pone en tela de juicio la capacidad y determinación de la administración Biden en neutralizar la agresión de Putin.

¿Por qué se ha sindicado de forma expedita en su tiempo a Cuba, Corea del Norte, Siria e Irán y no se adopta similar temperamento hoy con Rusia? Es algo que debería responder el presidente estadounidense más temprano que tarde.

Si bien es cierto que aún en los momentos más críticos de la Guerra Fría, Occidente no incluyó a la ex-URSS como Estado Patrocinador del Terrorismo, también es cierto que los crímenes rusos sobre civiles ucranianos contarían hoy hasta con la desaprobación Nikita Khrushchev, tal vez el líder más duro y belicoso en la historia del Kremlin después del georgiano Jossif Stalin. En consecuencia, lo que muchos líderes en la comunidad internacional piensan y dicen en privado, ahora el presidente Biden, como Jefe de la Casa Blanca, debería hacerlo público y aceptar el pedido del presidente ucraniano sin más demora y cumplimentar el procedimiento legal para agregar a Rusia a la lista de países patrocinadores del terrorismo.

En general y con la excepción de los gobiernos populistas y autoritarios del planeta que poseen la hegemonía de las violaciones sistemáticas de los derechos humanos y aquellos que militan sus acciones fraudulentas; la opinión pública internacional sabe que Vladimir Putin y Rusia se han ganado holgadamente la membresía para ingresar al “club de la verguenza y las dictaduras”.

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